Prever | 27 de agosto de 2026
En higiene y seguridad en el trabajo, muchas veces se asocia la prevención directamente con el uso de casco, guantes, anteojos, calzado de seguridad o protección auditiva.
Sin embargo, utilizar Elementos de Protección Personal no significa que el riesgo haya desaparecido.
El EPP actúa como una barrera entre el trabajador y el peligro. No elimina el peligro: su función es mitigar las consecuencias ante una exposición o un accidente.
Por eso, dentro de una correcta gestión preventiva, debe entenderse como la última barrera de protección.
Primero, identificar el peligro
Antes de definir qué protección necesita una persona, es necesario conocer el peligro existente y evaluar el riesgo asociado.
La prevención comienza identificando los peligros presentes en el ambiente, las máquinas, las herramientas, las sustancias y las tareas realizadas. A partir de allí, se determinan las medidas de control más adecuadas.
Siempre que sea posible, debe priorizarse actuar sobre el peligro mediante su eliminación, sustitución, aislamiento, controles de ingeniería o medidas administrativas.
El EPP aparece cuando todavía existe una exposición que requiere protección adicional.
El EPP no elimina el riesgo
Un casco no evita que un objeto caiga. Un protector auditivo no elimina el ruido. Un anteojo no impide que una partícula sea proyectada.
El EPP reduce la exposición o las posibles consecuencias del contacto con el peligro, pero no lo elimina.
Por eso, no debe ser considerado como la única medida preventiva.
No cualquier EPP sirve para cualquier tarea
El artículo 99 del Decreto 911/96 establece:
“Los trabajadores deberán utilizar los equipos y elementos de protección personal de acuerdo a la tarea que deban realizar y a los riesgos emergentes de la misma.”
La selección del EPP debe responder al riesgo concreto y considerar, entre otros aspectos:
- el nivel de protección necesario;
- las características de la tarea y del ambiente;
- las condiciones del trabajador;
- el ajuste y la comodidad;
- y la compatibilidad con otros elementos utilizados simultáneamente.
Un equipo técnicamente adecuado puede perder efectividad si está mal colocado, resulta incómodo o interfiere con otros elementos de protección.
Entregar un EPP no alcanza
La protección personal también requiere capacitación, inspección y mantenimiento.
El trabajador debe conocer cómo utilizar el elemento, cuáles son sus limitaciones, cómo conservarlo y cuándo debe reemplazarse.
Un casco fisurado, un lente excesivamente rayado o un elemento deteriorado pueden dejar de brindar la protección para la cual fueron diseñados.
Por eso, el estado del equipo debe verificarse periódicamente y mantenerse de acuerdo con las condiciones de uso.
Una estrategia preventiva
Los Elementos de Protección Personal son fundamentales, pero forman parte de una estrategia más amplia.
Identificar el peligro, evaluar el riesgo, implementar controles, seleccionar correctamente el EPP y asegurar su uso y mantenimiento son partes de un mismo proceso.
El objetivo no es solamente que el trabajador use un elemento de protección.
El objetivo es que esté realmente protegido.
Porque cuando las demás medidas no son suficientes, el EPP es la última barrera entre el peligro y el trabajador.