Prever | 25 de septiembre de 2026
Cuando pensamos en seguridad en un evento, muchas veces la atención se pone en el público, los accesos, la evacuación o la respuesta ante emergencias.
Pero antes de que se abran las puertas, ya hubo trabajadores montando estructuras, instalando sonido e iluminación, manipulando cargas, utilizando herramientas, trabajando en altura y armando instalaciones temporarias.
Y cuando el evento termina, todo ese proceso ocurre nuevamente, pero a la inversa.
Por eso, la prevención también debe empezar antes.
El montaje y desmontaje forman parte del riesgo
La Superintendencia de Riesgos del Trabajo cuenta con un manual específico sobre prevención en actividades de montaje y desmontaje de eventos y espectáculos públicos.
El documento está dirigido a empresas, técnicos y trabajadores involucrados en estas tareas y plantea la necesidad de gestionar los riesgos asociados a las condiciones técnicas y materiales durante todas las fases del montaje y desmontaje.
Esto es importante porque un evento puede requerir, entre otras cosas:
- estructuras temporarias;
- escenarios y tarimas;
- vallados;
- sistemas de sonido e iluminación;
- instalaciones eléctricas;
- equipos de elevación;
- movimiento de materiales;
- trabajos en altura.
Cada una de estas tareas incorpora riesgos propios que deben identificarse, evaluarse y controlarse antes de comenzar.
No existe un montaje “simple” por defecto
Uno de los puntos más interesantes del manual es que plantea que los eventos cambian permanentemente.
Las estructuras, diseños y soluciones técnicas pueden variar de un evento a otro, por lo que no siempre es posible aplicar una respuesta estándar.
Frente a una instalación o situación nueva, corresponde evaluar los riesgos, intentar eliminarlos y, cuando esto no sea posible, definir medidas preventivas y de protección para controlarlos.
En otras palabras:
que una estructura sea temporaria no significa que sus riesgos también lo sean.
Electricidad y estructuras temporarias
Un trabajo de especialización de la Universidad Nacional de La Plata sobre obras transitorias para eventos masivos aporta ejemplos muy concretos.
En el caso analizado, correspondiente a un recital en el Estadio River Plate, se mencionan controles sobre puesta a tierra de estructuras metálicas, estabilidad de rampas, continuidad del vallado y protección de distintos sectores utilizados durante el evento.
El mismo trabajo señala que, durante las inspecciones, también se observaban condiciones de riesgo en las tareas desarrolladas por los trabajadores encargados de construir y montar esas instalaciones transitorias.
El riesgo eléctrico merece una atención particular
En un evento pueden convivir iluminación, sonido, tableros, extensiones, grupos electrógenos y múltiples equipos conectados durante períodos relativamente cortos.
Esa temporalidad puede generar una falsa sensación de menor riesgo.
Pero una instalación provisoria también debe ser segura.
La puesta a tierra, el estado de cables y conexiones, la protección de los equipos y la planificación de las instalaciones deben considerarse desde el diseño y montaje.
Además, cualquier modificación durante el evento o el desmontaje puede introducir nuevas condiciones que deben volver a evaluarse.
Trabajo en altura y movimiento de cargas
El armado de escenarios, estructuras de iluminación o sistemas de sonido puede requerir trabajos en altura y movimiento de elementos pesados.
Eso incorpora riesgos de caída de personas, caída de objetos, golpes, atrapamientos y exposición a equipos de elevación.
Por eso, la coordinación entre los distintos equipos de trabajo es especialmente importante.
En un evento pueden intervenir simultáneamente proveedores de estructuras, sonido, iluminación, electricidad, montaje y logística.
Si cada uno trabaja de manera aislada, pueden aparecer interferencias entre tareas que aumenten el riesgo.
El propio manual de buenas prácticas destaca la necesidad de una visión de conjunto y coordinación preventiva entre quienes intervienen en el montaje.
La seguridad también debe planificarse en el desmontaje
Cuando termina un evento aparece otro momento crítico.
Puede existir presión por liberar rápidamente el espacio, trabajadores cansados, tareas simultáneas y movimientos de equipos y materiales.
Por eso, el desmontaje no debería pensarse como una etapa secundaria.
Los riesgos deben planificarse también para ese momento, manteniendo procedimientos, coordinación y medidas preventivas hasta que las estructuras e instalaciones hayan sido retiradas.
¿Y qué exige la Ciudad de Buenos Aires?
Los requisitos actuales de CABA para eventos masivos muestran claramente que el ciclo del evento comienza antes de su apertura.
La documentación debe considerar el período desde el armado hasta el efectivo desmantelamiento del espacio. Además, dentro de las coberturas previstas aparecen explícitamente actividades como el montaje y desarmado de vallados, tribunas, tarimas y estructuras de sonido, así como el uso de grúas, guinches y autoelevadores.
Eso refuerza una idea simple:
un evento no empieza cuando entra el público y no termina cuando se va.
Desde el punto de vista preventivo, empieza con la planificación del montaje y termina cuando finaliza el desmontaje.
Prevenir antes de abrir las puertas
En Higiene y Seguridad, muchos riesgos importantes de un evento aparecen cuando todavía no hay espectadores.
Planificar las tareas, evaluar instalaciones temporarias, coordinar contratistas, controlar trabajos en altura, electricidad, equipos y movimiento de materiales puede marcar una diferencia importante.
Porque cuando las puertas finalmente se abren, gran parte del trabajo preventivo ya debería estar hecho.
La seguridad de un evento también se construye antes de que empiece.